El Circo Electoral
Las “transformaciones” del chapulín: cambiar de partido para no soltar el hueso

Cruz Pérez Cuéllar volvió a confirmar, con sus propias palabras y una foto en cabina, lo que en Juárez ya se padece: el alcalde fronterizo gobierna con un ojo en el municipio y el otro en la candidatura.
En una publicación del 17 de marzo, Cruz celebró su visita a Chihuahua capital y escribió que fue “un gusto… seguir informando de frente todo lo que estamos haciendo en Juárez”, para luego agradecer a Marco Adán Quezada y Miguel La Torre “por la apertura” y remarcar que siguen “construyendo” un rumbo. El mensaje no es inocente: no suena a informe municipal, suena a posicionamiento estatal.
La escena es todavía más reveladora por el lugar: el propio Cruz dice que estuvo en el programa “Los Chapulines”, conducido por Marco y Miguel. Se la acomodaron solitos, unos genios sin duda.
La foto que exhibe el reciclaje
La imagen es un retrato del reciclaje político en Chihuahua:
- Cruz Pérez Cuéllar: PAN → Movimiento Ciudadano → Morena.
- Marco Adán Quezada: PRI → Morena.
- Miguel La Torre: PAN → Morena.
Tres trayectorias distintas, un mismo patrón: cambiar de vehículo cuando cambia el viento. No es “pluralidad”; es supervivencia política empaquetada como “transformación”.
“Informar” en la capital, mientras Juárez paga la factura
Cruz intenta vender la gira como “información de frente”. El problema es que Juárez no necesita más discursos fuera de casa: necesita gobierno en casa. Cada visita “para informar” fuera del municipio es un recordatorio brutal para los juarenses: el alcalde se proyecta como líder estatal mientras la ciudad arrastra rezagos en lo cotidiano.
El contraste es simple y por eso arde:
Juárez tiene baches, basura, alumbrado fallando, colonias relegadas y una conversación permanente sobre seguridad. Cruz, en cambio, aparece agradeciendo “apertura” y “buena carnita asada”, celebrando avances y construyendo “rumbo” lejos de la gente que sí lo eligió para administrar un municipio, no para operar una precampaña.
El mínimo común denominador
El punto no es la convivencia, ni la cabina, ni la parrilla. El punto es el mínimo común denominador que la foto delata:
- Chapulineo como carrera: cambiar de camiseta no por principios, sino por oportunidad.
- Cargo como trampolín: el puesto municipal usado como plataforma de ambición estatal.
- Rebranding permanente: presentarse como novedad cada vez que toca brincar.
- Estructura y pacto: agradecimientos públicos que funcionan como señal de alianza.
Ese es el corazón del asunto. Cuando un político presume “proyecto para todo el estado” mientras ocupa la alcaldía, el mensaje para Juárez es uno: la ciudad se volvió escalón.
Juárez no es trampolín
Cruz puede intentar enmarcarlo como “visita” o “conversación”. La publicación y la foto lo dicen mejor: se está armando un cuadro político con nombres conocidos y saltos conocidos, para empujar un rumbo que no nació de resultados, sino de promoción.
Juárez no necesita “luz” en la calle para otros municipios. Juárez exige dejar de ser “oscuridad” en su propia casa.
Para llevar…
La “Cumbre de Chapulines” no es una anécdota de cabina: es un retrato del reciclaje político y del alcalde que ya actúa como aspirante estatal. Cruz agradece estructura en Chihuahua capital, presume “proyecto” y se vende como líder, mientras Juárez carga los costos. Chapulinear no es moverse: es abandonar el mandato y usar la ciudad como escalera.