Se Tenía que Decir
Siguen las ejecuciones y Cruz desaparecido

Ciudad Juárez se desangra mientras el narcoalcalde Cruz Pérez Cuéllar… desaparece.
Este martes 22 de julio, el cuerpo de un hombre fue localizado atado de pies y manos en un terreno baldío de la colonia El Sauzal, sobre la calle Lechería.
Un transeúnte que se dirigía a su trabajo observó a la víctima tirada, con rastros de sangre en la cabeza, y llamó al número de emergencias.
Agentes ministeriales confirmaron la presencia del cadáver.
El hombre tenía una herida de bala en la cabeza y no portaba ninguna identificación.
Una ejecución más. Un muerto más. Un día más con Cruz ausente.
Las cifras reviven los peores años de la ciudad. Las ejecuciones del crimen organizado ocurren todos los días. Los índices de violencia regresan a los niveles de hace dos décadas, cuando Juárez vivía su peor crisis de inseguridad.
¿Y el alcalde? Cruz Pérez Cuéllar desapareció hace una semana.
Justo cuando se dio a conocer que está siendo investigado por la DEA por presunto lavado de dinero, huyó al extranjero usando como pretexto la graduación de su hija, Carolina Pérez Cuéllar.
En lugar de dar la cara, Cruz se esconde.
Mientras tanto, Juárez vive una pesadilla diaria.
Hace una semana, la ciudad sufrió su jornada más sangrienta desde 2009:
23 asesinatos en menos de 24 horas.
¿Qué hizo el alcalde?
NADA.
No hubo pronunciamiento. No hubo acciones. No hubo presencia.
El crimen manda. Cruz calla.
Y lo peor es que sueña con ser gobernador.
Si así permite que Juárez se hunda, ¿qué pasará con Chihuahua si lo dejan escalar?
Mientras Cruz huye, la ciudad se convierte en campo de batalla del narcotráfico, de mafias con poder y una policía municipal rebasada —cuando no, cómplice.
Juárez no necesita más excusas. Necesita liderazgo, justicia y dignidad.