Se Tenía que Decir
“Huele a carne quemada, a cabello quemado”: Cruz permitió la operación del Crematorio del Terror

Ciudad Juárez despertó al horror la noche del jueves 26 de junio. Tras un llamado al 911, vecinos alertaron sobre un cadáver abandonado en un vehículo estacionado en la colonia Granjas Polo Gamboa. Pero lo que las autoridades encontraron superó toda pesadilla.
El hallazgo del terror
Al ingresar al inmueble señalado, las autoridades descubrieron cientos de cuerpos apilados como si fueran costales, algunos sobre muebles, otros tirados en el piso. No había refrigeración, no había condiciones sanitarias. El lugar operaba como un crematorio clandestino, sin control, sin supervisión y sin dignidad.
“Huele a carne quemada, a cabello quemado”, relató Irma Rojas, vecina de la zona.
Según testimonios, era común ver columnas de humo saliendo del lugar y soportar un olor fétido constante, incluso con puertas y ventanas cerradas.
383 cadáveres en condiciones infrahumanas
La Fiscalía General del Estado confirmó que fueron levantados 383 cuerpos del lugar, una cifra escalofriante que se convierte en uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Juárez.
“Es una irresponsabilidad criminal. Se trató con indignidad a las familias que confiaron sus muertos a esta empresa”, declaró el fiscal César Jáuregui Moreno.
Los cadáveres, muchos de ellos en avanzado estado de descomposición, no solo evidencian un fraude por parte del crematorio Plenitud, sino también posibles delitos relacionados con el crimen organizado, salubridad e inhumación clandestina.
La complicidad que apesta
Vecinos habían reportado durante años el hedor y la actividad sospechosa. Sin embargo, ni Protección Civil ni la Policía Municipal intervinieron jamás. La omisión huele a complicidad.
En una ciudad donde todo se sabe, es imposible que el narcoalcalde Cruz Pérez Cuéllar no estuviera enterado. Como en muchos otros casos, su silencio lo delata.
Mientras las familias buscaban cerrar el ciclo de duelo con una cremación digna, recibían cenizas que no eran de sus seres queridos. Y los cuerpos, abandonados como basura.
Cierre tardío y encubrimiento
El crematorio fue suspendido por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COESPRIS), que encontró múltiples violaciones a la Ley General de Salud, entre ellas la falta de refrigeración adecuada y el manejo indebido de cadáveres.
Se colocaron filtros para impedir la visibilidad del interior del inmueble, y el retiro de cuerpos se realizó bajo discreto operativo, con cajas refrigeradas.
¿Y Cruz? Callado. Como siempre.
Juárez no solo apesta a muerte. Apesta a encubrimiento, impunidad y desgobierno.
La ciudad merece respuestas. Merece justicia.
Merece un alcalde que no encubra crematorios clandestinos donde queman muertos como si fueran basura.
¿Te imaginas en 2027 el destino de Chihuahua en sus manos?