Morena vs. Morena
“En ningún lado lo quieren”. Morena acusa de “Berrinchudo” a Javier Corral

Javier Corral Jurado vuelve a encender polémica en Chihuahua. El exgobernador, hoy senador plurinominal, ha despertado críticas dentro y fuera de su propio partido por lo que dirigentes describen como un comportamiento “caprichoso”, “obstruccionista” y centrado únicamente en sus intereses personales.
En el Congreso del Estado, la bancada de Morena lo acusó de pretender manipular la designación del nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), quien fue reelegido por otros 5 años más, aun cuando —según legisladores— no pisa Chihuahua ni para cumplir con sus responsabilidades mínimas como representante federal.
Corral, quien arrastra una reputación nacional por los suelos, fue bautizado por la prensa como “el reyesuelo iracundo”. Ese sello parece confirmarse cada vez que interviene en la vida pública: donde aparece, hay conflicto. Donde habla, surge un pleito. Su paso por la política ha dejado tras de sí una estela de rupturas con aliados, traiciones políticas y choques constantes incluso con quienes alguna vez lo respaldaron como Guillermo Luján, el ex secretario de Gobierno César Jauregui, entre muchos otros personajes no solo del PAN sino ahora de Morena.
A su historial se suman carpetas de investigación pendientes y señalamientos que nunca ha aclarado. Su entonces Secretario de Hacienda está profugo y Corral se encuentra escondido bajo el fuero que le da como Senador en donde su desempeño es mediocre. Críticos señalan que su reciente activismo no busca fortalecer instituciones, sino evitar que su propia situación legal de corrupción y tortura avance. Primero fue protegido ante una orden de aprehensión en la Ciudad de México en donde oscuros personajes llegaron a protegerlo, tal vez son los únicos “amigos” que le quedan.
Después intentó llevar su caso al ámbito federal, maniobra que perdió. Ahora intenta presionar para influir en quién encabezará el órgano encargado de fiscalizar cuentas públicas en Chihuahua y en particular de su corrupto Gobierno el cual otorgo millonadas en contratos principalmente a Gustavo Madero, quien hoy cobra y presume su pensión del Bienestar y no se le despega, tanto le debe.
Mientras tanto, la percepción entre diputados locales es clara: Corral aparece solo cuando conviene a su agenda personal, pero desaparece cuando se trata de trabajar por el estado que dice representar. “Ni los berrinches ni las fobias de Javier Corral van a dictar la agenda del Congreso”, declaró el líder de Morena en el Legislativo estatal, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, al marcar distancia de las presiones del senador. La frase resume el sentir de muchos dentro del propio partido: Corral nunca ha sumado; estorba.
Con enfrentamientos en cada frente, un historial político lleno de enemigos y un desempeño parlamentario prácticamente inexistente, Javier Corral cierra el año como lo ha hecho tantas veces: peleando, presionando y poniendo sus intereses por encima de Chihuahua.