Todo con Factura
DIF, otro negocio familiar: Rubí Enríquez contrata a cuñada y Cruz se victimiza ante la denuncia por nepotismo

La respuesta del poder fue negar, descalificar y victimizarse.
El narcoalcalde y depredador de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, reaccionó a la denuncia presentada por el Partido Acción Nacional por nepotismo y peculado, calificándola como “improcedente”, “de mala fe” y parte de una supuesta “guerra sucia”.
La denuncia, presentada ante la Contraloría Municipal, señala directamente a la presidenta del DIF Municipal, Rubí Enríquez, esposa del alcalde, por haber contratado a su cuñada como Directora Administrativa del DIF, un área estratégica encargada de licitaciones, adjudicaciones y manejo del gasto público.
El señalamiento concreto
De acuerdo con la denuncia dada a conocer por Daniela Álvarez Hernández, presidenta estatal del PAN, la funcionaria contratada es Erika Yaneth Prado Núñez, quien percibe un sueldo superior a los 80 mil pesos mensuales.
Además, se documenta la existencia de otros familiares cercanos al círculo del alcalde con percepciones que rondan los 90 mil pesos mensuales, lo que, según el partido denunciante, configura una falta grave conforme a la Ley General de Responsabilidades Administrativas.
La respuesta del alcalde
Lejos de explicar el fondo del asunto —la contratación de familiares directos en puestos con control presupuestal—, Cruz Pérez Cuéllar optó por desacreditar el origen de la denuncia, acusando dolo y golpeteo político.
Paradójicamente, aunque aseguró que la denuncia “no procede”, el propio alcalde reconoció que el caso será revisado, argumentando que busca evitar que su esposa o familiares sean sometidos a ataques políticos.
La contradicción es evidente:
👉 si no hay irregularidad, no habría nada que “revisar”.
👉 si la denuncia es improcedente, no habría motivo para justificar contrataciones familiares.
Nepotismo no es percepción, es estructura
El problema no es el PAN.
El problema no es la crítica.
El problema es que familiares directos del alcalde y de su esposa ocupan cargos clave donde se decide cómo y en qué se gasta el dinero público.
Eso no es narrativa.
Eso no es guerra sucia.
Eso es nepotismo, y está tipificado como falta grave.
La estrategia conocida
La respuesta de Pérez Cuéllar sigue un patrón recurrente:
- Negar los hechos.
- Desacreditar a quien denuncia.
- Victimizarse.
- Evitar responder lo esencial.
Mientras tanto, el caso permanece bajo investigación en la Contraloría, y será ahí donde se determine si existe responsabilidad administrativa y posibles inhabilitaciones.
Aquí está el fondo:
El alcalde quiso cambiar el tema: convertir una denuncia en “guerra sucia”, y una pregunta pública en “mala fe”. Pero el punto no es el PAN. El punto es el patrón: cuando el señalamiento toca a su círculo, Cruz no aclara; golpea al mensajero.
En Ciudad Juárez, el poder municipal no puede funcionar como extensión de la familia.
No puede haber “confianza pública” cuando los cargos que administran dinero y decisiones se reparten como si fueran asuntos domésticos.
Si el alcalde insiste en que “no procede”, que lo demuestre con hechos:
transparencia total, expedientes abiertos, procesos claros y responsabilidades, caiga quien caiga.
Porque gobernar no es administrar narrativas.
Gobernar es rendir cuentas.
Y si Cruz no puede —o no quiere— responder lo esencial, entonces no está siendo víctima de “golpeteo”.
Está enfrentando algo peor: la consecuencia inevitable de gobernar sin límites.