Todo con Factura
De la pobreza a la fama y la riqueza: Noroña renta avión privado por 2 mil dólares la hora

El senador Gerardo Fernández Noroña, conocido por su discurso de humildad y “justa medianía”, volvió a encender las redes y la indignación ciudadana. Según reveló el diario Reforma, el polémico legislador rentó un avión privado para viajar a Coahuila y participar en asambleas informativas en Torreón y Piedras Negras.
La aeronave elegida, un lujoso jet Socata TBM 850, cuesta hasta 2 mil dólares por hora de vuelo. De acuerdo con la publicación, Noroña habría usado el avión durante seis horas, más una noche de pernocta, lo que eleva la factura a unos 14 mil dólares, es decir, más de 257 mil pesos. ¡Casi el doble de su salario mensual como senador!
Mientras presume un sueldo de 126 mil 800 pesos mensuales, Noroña se habría dado un gusto que muchos mexicanos solo podrían soñar. El viaje incluyó vuelos Toluca–Torreón, Torreón–Piedras Negras, y el regreso a Toluca, acompañado por el exdiputado Shamir Fernández y Pilar de Aguinaga, suplente de la senadora Cecilia Guadiana.
Este nuevo escándalo se suma a una larga lista de episodios que contradicen el discurso de austeridad del partido gobernante, Morena, y las normas del recién aprobado código ético de la Cuarta Transformación, que prohíbe precisamente los “lujos injustificables”.
No es la primera vez que el senador se da la gran vida. Este mismo año fue captado viajando en clase Business a Francia, mientras en agosto se vio envuelto en controversia por la compra de una casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán, operación que ejidatarios calificaron como “irregular”.
Fiel a su estilo, Noroña se defendió asegurando que todo forma parte de una campaña en su contra:
“Juárez fue muy claro. La medianía, decorosa medianía, es en base a tu ingreso. Lo que tú puedes pagar con tu ingreso, es correcto”, afirmó en una transmisión en vivo.
Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum evadió hablar del tema durante su conferencia matutina, y pidió que “sea el propio senador quien aclare los hechos”.
Pero el daño ya está hecho: la imagen del autoproclamado defensor de la austeridad vuelve a tambalearse… esta vez, a 10 mil metros de altura.