El Circo Electoral
Con mensaje contra narcopolíticos, reciben a Cruz Pérez en el Congreso de Chihuahua

El narcoalcalde y depredador de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar creía que llegaría al Congreso del Estado como aspirante a gobernador y así llevarse los reflectores. En realidad, llegó cargando “su propia cruz”; el expediente social de todo lo que Juárez le reclama por omisión, simulación y corrupción.
Este lunes, mientras el aspirante acudía a rendir su informe ante la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado por el caso de las retenciones de ISR no reportadas al SAT, ciudadanos identificados como integrantes del colectivo Chihuahuenses al Grito de Paz lo recibieron en Plaza de Armas con una lona imposible de ignorar:
“La Cruz de México son los narcopolíticos”.
La manta, colocada en una zona de alto tránsito político frente al corazón cívico de la capital, incluía la imagen de Pérez Cuéllar y fue desplegada como parte de una protesta pacífica contra la normalización de personajes señalados por presuntos vínculos con redes oscuras de poder, dinero y crimen.
La protesta se articuló bajo el llamado #RompeElPacto, una consigna que ya ha aparecido en otros puntos del país para exigir que el poder político deje de proteger a figuras señaladas por corrupción, pactos de impunidad y presuntas relaciones con estructuras criminales.
Cruz llegó por el ISR; lo recibieron por la narcopolítica
El contexto no es menor.
Pérez Cuéllar fue citado al Congreso para explicar el caso de las retenciones del Impuesto Sobre la Renta aplicadas a trabajadores del Municipio de Juárez y no reportadas al Servicio de Administración Tributaria.
La diferencia entre cifras no es menor y tampoco limpia el problema. Algunos reportes han señalado un adeudo superior a 118 millones de pesos; otros ubican el caso en 181 millones de pesos por retenciones de ISR hechas a trabajadores municipales entre 2017 y 2021 y no enteradas al SAT.
El dato duro es uno: hubo dinero retenido a trabajadores y la autoridad fiscal federal detectó un incumplimiento. El debate político no gira solamente alrededor de quién inició el hoyo, sino de quién lo heredó, quién lo administró, quién lo escondió, quién lo pateó y quién pretende llegar al 2027 como si nada hubiera pasado.
Ese es el verdadero fondo de la comparecencia: Cruz no llegó a explicar un trámite contable. Llegó a responder por una sombra fiscal que hoy se suma al expediente de opacidad que Juárez ya le reclama.
El punto político es claro: Cruz quiso presentarse como un alcalde dispuesto a “aclarar”, pero afuera del Congreso el mensaje ciudadano fue otro: Juárez y Chihuahua ya no están dispuestos a comprarle el papel de víctima.
Porque cuando un alcalde carga señalamientos por manejo de recursos, opacidad, contratos cuestionados, promoción anticipada y sospechas políticas cada vez más pesadas, la comparecencia ya no se lee como trámite administrativo.
Se lee como síntoma de desgaste.
La lona que rompió el libreto
La imagen de la protesta fue contundente porque rompió el guion que Cruz intenta vender rumbo a 2027.
Mientras el alcalde busca recorrer el estado, posar como figura estatal, hablar de carreteras, prometer transformación y asumirse como opción para la gubernatura, ciudadanos lo recibieron con una acusación política aplastante: la narcopolítica ya no puede esconderse detrás de discursos de campaña.
La lona no fue un adorno. Fue una sentencia ciudadana en formato de manta.
En una sola frase, el mensaje condensó lo que en Juárez se viene acumulando desde hace años: hartazgo, sospecha, enojo y una pregunta que el alcalde no ha podido responder con claridad:
¿A quién sirve realmente Cruz Pérez Cuéllar?
De Juárez al Congreso: el expediente lo persigue
Cruz puede cambiar de escenario, pero no puede dejar atrás la ciudad que gobierna.
En Juárez, su administración arrastra críticas por inseguridad, servicios deficientes, calles abandonadas, contratos cuestionados, gasto político disfrazado de gobierno y una promoción personal cada vez más descarada.
Ahora, en Chihuahua capital, el mensaje fue más directo: no se trata solo de un alcalde con aspiraciones.
Se trata de un personaje político al que amplios sectores ciudadanos ya ubican dentro de la conversación nacional sobre narcopolítica.
El señalamiento es grave y debe tratarse con seriedad. No sustituye una investigación judicial ni una sentencia. Pero tampoco puede despacharse como simple “grilla”.
Cuando ciudadanos salen a Plaza de Armas a llamar narcopolítico al alcalde de la ciudad más importante del estado, el problema ya no es de imagen. Es de legitimidad.
#RompeElPacto: la consigna que incomoda a Morena
La protesta también tocó una fibra nacional.
El llamado #RompeElPacto apunta directamente a la protección política de personajes señalados dentro del oficialismo. Es un mensaje para Morena, para Palacio Nacional y para todos los operadores que pretenden convertir la impunidad en candidatura.
En Chihuahua, ese mensaje tiene nombre y apellido: Cruz Pérez Cuéllar.
El alcalde juarense quiere venderse como opción estatal, pero cada nueva aparición fuera de Juárez le recuerda al resto del estado que su casa sigue ardiendo. Donde él ve plataforma, la ciudadanía ve abandono. Donde él ve futuro político, muchos ven un expediente abierto.
El silencio también comunica
De acuerdo con la cobertura local, Pérez Cuéllar evitó engancharse públicamente con la protesta al llegar al Congreso.
El silencio de Cruz frente a la protesta no fue prudencia política; fue cálculo. Responder implicaba meterse a un terreno incómodo: el de las acusaciones ciudadanas por narcopolítica, el de las dudas sobre recursos públicos y el de su propio desgaste como alcalde que ya piensa más en la gubernatura que en la ciudad que administra.
No contestar le evitó el momento incómodo frente a cámaras. Pero no le quitó la carga pública del mensaje.
Porque cuando un aspirante se presenta al Congreso y afuera lo reciben con una mega lona que lo coloca en la conversación nacional de narcopolítica, el problema ya no es de comunicación social. Es de confianza pública.
Porque no basta con ignorar una lona cuando lo que está enfrente es una acusación política de fondo. No basta con decir que todo es guerra sucia cuando hay millones de pesos bajo cuestionamiento, una comparecencia legislativa en curso y una ciudad que no termina de ver respuestas.
Cruz ha construido su estilo sobre la evasión: culpar al pasado, victimizarse ante el presente y prometer un futuro que usa como campaña.
Pero la manta en Plaza de Armas le rompió la coreografía.
Para llevar…
Cruz Pérez Cuéllar llegó al Congreso a explicar el hoyo del ISR y lo recibieron con una lona que lo colocó en el centro de la conversación más incómoda para Morena: la narcopolítica. El mensaje ciudadano fue directo, visible y devastador: “La Cruz de México son los narcopolíticos”.
La pregunta ya no es si Cruz quiere ser gobernador. Eso lo sabe todo Chihuahua.
La pregunta seria es si Chihuahua va a permitir que un alcalde cuestionado por narcotráfico, abandono, opacidad, promoción política con recursos públicos, señalado por corrupción y un expediente fiscal millonario pretenda brincar de Juárez al estado sin rendir cuentas.
En Plaza de Armas quedó bautizada a esa carga: “La Cruz de México son los narcopolíticos”.
Juárez ya conoce esa cruz.
Ahora el resto de Chihuahua le está viendo de frente.
#RompeElPacto