Se Tenía que Decir

Chihuahua pone límite: ¡A los niños los dejan en paz! En el aula se enseña español, no se adoctrina.

Chihuahua es tierra de límites claros. En la escuela se aprende con reglas comunes, porque la inclusión de verdad se mide en oportunidades, seguridad y aprendizaje, no en grafías. Decimos sí a la inclusión con políticas reales y no a convertir el aula en templete. Quien quiera educar, que eduque: más comprensión lectora, más pensamiento crítico, más ciencia y arte. Aquí se enseña, no se adoctrina. Cruzaron esa línea, se les puso un alto.

El Congreso local aprobó (17–14) reformar el artículo 8 de la Ley Estatal de Educación para prohibir el “lenguaje inclusivo” en clases, materiales y comunicaciones oficiales del sistema educativo estatal. La instrucción: ceñirse a las reglas gramaticales y ortográficas del español. Varios medios nacionales señalaron que es la primera entidad en legislarlo de forma explícita. Entrará en vigor con su publicación en el Periódico Oficial.


Qué cambia desde hoy

La reforma impide el uso de grafías y expresiones como “todes”, “amigues”, “niñxs”, “@/x” en el ámbito escolar, tanto para docentes, directivos y personal administrativo como en documentos, circulares y materiales que emite el sistema educativo. Es, en la práctica, un estándar de español escolar para el aula y la documentación oficial.

La ideología de género es absurda, abusiva y destructiva. Deforma lo elemental. Como sociedad permitimos que alcanzara a los más vulnerables, por no enfrentarla a tiempo y con valentía; esto es en su legítima defensa.

Los reconocimientos “simbólicos” para quienes viven discriminados son solo eso, no pueden formar parte de la agenda pública ni obligar a la mayoría a ajustarse a sus normas. Lo irracional es que el no ajustarse a suyas, significa limitar la libertad.


Las posturas en el Congreso

PAN: reglas comunes, no consignas

La bancada que impulsó la reforma argumentó que la escuela debe enseñar gramática, ortografía y comprensión lectora con criterios estables y verificables, no militancias lingüísticas. Defendió que la inclusión real no depende de grafías sino de políticas públicas (seguridad en planteles, apoyo psicopedagógico, becas, detección de violencias, prevención de acoso).
Mensaje central: la medida no prohíbe la inclusión, prohíbe modismos que entorpecen y deforman la enseñanza y la evaluación.

Morena: un “retroceso” en derechos

La oposición en el Congreso sostuvo que la reforma invisibiliza a grupos históricamente discriminados, particularmente mujeres, infancias y población LGBT. Señaló que el lenguaje inclusivo busca reconocimiento simbólico y que la prohibición limita la libertad de cátedra. Anticiparon impugnaciones ante instancias jurisdiccionales, lo van a pelear.


La postura de la Presidencia

La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su desacuerdo con la decisión del Congreso de Chihuahua. Desde el Gobierno Federal se considera que no debe cerrarse el debate sobre formas del lenguaje que distintos sectores sociales emplean en clave de inclusión.


El contraste político es frontal: mientras la Federación empuja símbolos e ideología luciferina sobre las infancias mexicanas, el Congreso local norma el estándar escolar, defendiendo a la niñez Chihuahuense


Por ahora, en Chihuahua ya rige el estándar: planes, libros, clases y oficios deberán emplear español estándar en toda la cadena educativa.

A Chihuahua se le respeta y a sus niños no se les toca.


Aquí, enseñar bien es la forma más seria de incluir.


Quien quiera convertir el salón en templete, que se atenga a la respuesta de un pueblo que respeta y defiende la educación, la lengua precisa y el pensamiento libre.


La federación podrá presionar, pero en Chihuahua se respeta la clase y el idioma, y se le pone un alto a las ocurrencias

—vengan de donde vengan—

Interesante

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