El Circo Electoral
Caravana con sombrero ajeno: el modelo Cruz Pérez de campaña anticipada con recursos de Juárez

La visita del depredador de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, al municipio de El Tule no fue un gesto protocolario ni un intercambio institucional inocente. Fue la confirmación pública de un patrón: usar bienes, logística y narrativa financiados por Juárez para construir presencia política en otros municipios, rumbo a 2027.
El hecho central —la entrega de un camión recolector de basura— no aparece en el boletín oficial que difundió la visita. En su lugar, se habló de “hospitalidad”, “paisajes” y “mensaje navideño”. Sin embargo, el post de Facebook en “Cruzando Chihuahua” y la fotografía sí documentan la entrega.
La omisión no es menor: borra el rastro del recurso y maquilla el acto.
Cuando el boletín oficial oculta lo esencial pero la foto lo exhibe, no es descuido: es estrategia.
El Tule: la prueba material
Mientras Juárez enfrenta rezagos en recolección y mantenimiento urbano, otra vez, un activo del servicio público aparece fuera del municipio como “gestión”.
¿Donación formal? ¿Comodato? ¿Préstamo? ¿Con qué acuerdo y por cuánto tiempo?
No hay explicación institucional completa. Solo formación de capital político.
Así tiene haciéndolo toda su gestión, regalando patrullas y toda clase de vehículos y equipo que por medio de sus regidores tapadera, desincorporan del municipio, para usarlos como regalos de campaña.
La pregunta es simple: ¿por qué bienes asociados al servicio municipal de Juárez terminan capitalizando la imagen del narcoalcalde Pérez en otro municipio?
La ruta se repite: posadas y giras estatales
El mismo libreto se observó en Parral, Jiménez, Delicias y Camargo:
eventos masivos, logística cuidada, regalos, discurso emocional y mensajes explícitos de proyección estatal. En Camargo, incluso, se verbalizó el destape.
No son “convivencias” aisladas. Son actos de posicionamiento fuera de la jurisdicción que gobierna.
Se la Pérez Cuéllar… y se la cobra Juárez
En Delicias hubo dos realidades al mismo tiempo:
Afuera, productores manifestándose con un mensaje claro: no son delincuentes, no son “marihuanos”, son gente que produce y está harta.
Adentro, el espectáculo: como si fuera candidato, presumiendo que reunió “más de 3 mil 500 personas”.
Despreció la protesta de agricultores diciendo que había “más tractores que protestantes”, culpó al alcalde Jesús Valenciano de querer boicotearlo y cerró con la joya que retrata su nivel: “se la Pérez Cuéllar”.
Ese es el resumen moral del personaje: cuando la gente reclama, se burla. Cuando le cuestionan, se victimiza. Al menos, los campesinos dejaron estas imágenes para la posteridad:
Asociaciones civiles como amplificadores
Organizaciones como “Cruzando Chihuahua” y “Más X Chihuahua A.C.” difunden entregas en especie (mobiliario escolar, equipos, apoyos) con agradecimientos personalizados a Pérez Cuéllar y cifras espectaculares.
El problema no es ayudar: es convertir la ayuda en propaganda y no transparentar de forma exhaustiva:
- origen de los recursos,
- criterios de selección,
- convenios,
- responsabilidades posteriores.
La narrativa social se convierte en plataforma política y campaña adelantada.
El patrón, en cinco puntos
- Bienes y logística asociados a Juárez aparecen fuera del municipio.
- Boletines que omiten el componente material.
- Eventos masivos con mensaje electoral.
- Asociaciones civiles como vehículo de difusión y entrega de bienes muebles e inmuebles.
- Ausencia de rendición de cuentas y origen de los donativos.
Lo que sí importa
Nadie cuestiona la cooperación intermunicipal ni la solidaridad. Lo cuestionable es usar recursos y activos para construir imagen personal, fuera de tiempos electorales, sin transparencia y con boletines amañados que esconden lo esencial, ya que la opinión pública se está volteando en su contra.
Para llevar…
El Tule no fue una anécdota: fue la prueba.
La prueba de cómo se cruza la línea entre gestión pública y propaganda personal. Cuando no hay documentos, cuando se ocultan entregas y se maquillan boletines, la “unidad” deja de ser virtud y se convierte en caravana con sombrero ajeno.
El problema no es hacer eventos.
El problema es financiarlos con el patrimonio de Juárez, usarlos como trampolín político y presentarlos como actos de buena voluntad.
Cruz no está compartiendo lo suyo.
Está repartiendo lo que no le pertenece, mientras Juárez acumula rezagos, basura, baches y abandono.
Lo más grave:
Lo disfraza de solidaridad cuando en realidad es un saqueo.