Se Tenía que Decir
Arrecian las balaceras en bares y restaurantes: en Juárez los cárteles operan con total impunidad

El ataque en La Cantina Número 4
El pasado martes 19 de agosto se reportó una nueva balacera en las inmediaciones de La Cantina Número 4, un hecho que confirma la extraordinaria vulnerabilidad en la que viven los juarenses.
No es la primera vez que ocurren sucesos semejantes en la plaza comercial Sendero, ni particularmente en ese establecimiento, ni tampoco en la mayoría de los antros y bares que por cientos proliferan en la ciudad. Estos espacios se han convertido en focos rojos por el incremento del narcomenudeo dentro y fuera de ellos.
De los reportes policiacos elaborados sobre los hechos, se desprende que hubo un intercambio de balas entre dos o más individuos. Los agentes aseguraron más de 30 casquillos de dos calibres diferentes y un vehículo abandonado en el lugar.
Complicidad municipal y narcoprotección
La violencia no es casualidad, es complicidad. Estos hechos encuentran explicación en la alta protección que la policía municipal brinda al crimen organizado, lo que les permite operar impunemente bajo la sombra del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, señalado como el “narcoalcalde” de Juárez.
Hace apenas unos días, el investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Salvador Salazar, advirtió que la ciudad, entregada a los cárteles por el propio presidente municipal, seguirá siendo escenario de violencia desbordada.
“Mientras exista esta colusión entre las autoridades y el crimen organizado, Juárez será un campo de tiro abierto. La gente inocente siempre llevará la peor parte”, sostuvo.
Agosto sangriento: casi 50 muertos en 19 días
En lo que va de agosto, se contabilizan cerca de 50 homicidios en la ciudad. La tendencia apunta a que la cifra alcance el centenar antes de que concluya el mes, consolidando a Juárez como una de las plazas más violentas y abandonadas del país.
La normalización del horror
Este tipo de masacres se han convertido en parte de la rutina diaria de los juarenses, que tristemente sobreviven a la sumisión de su gobierno municipal frente al poder del narco. Cada balacera es un recordatorio de que la frontera está marcada por la corrupción, el miedo y la impunidad.
Juárez arde, y mientras tanto, Cruz Pérez Cuéllar continúa blindando su campaña política y regalando el patrimonio público, mientras la sangre inocente se derrama en las calles.